Humor
 
De los boletines del 2004 al 2008 entresacamos y puedes copiarlos:

1) EL BUEN HUMOR: TODOS LOS CHISTES
2) ANÉCDOTAS, EJEMPLOS, FÁBULAS...

3) ACERTIJOS

 

 
¿Qué clase de lector eres?.... ¿Te encuentras en esta lista?

El “boletín” nos explica que, según su experiencia, hay muchas clases de lectores. En este número y los siguientes nos mostrará más de 30. Cada lector podrá identificarse con una o varias, y le servirá para ver lo positivo y lo negativo que tiene en cuanto lector. Algunos tienen varios nombres.

 

El rapidín o la liebre. Lee todo el boletín tan rápido, que no asimila nada.

El calmadín, la tortuga o el buceador. Se detiene mucho en cada artículo y lo asimila bien, pero nunca termina de leer todo el boletín.

El hojeador o el ojeador. Solo hojea el boletín, pasando las hojas velozmente. O visto de otra manera, solo ojea, es decir, solo le echa un ojito, pues solo ve los dibujos y los títulares grandes.

El alrrevesado. Lo lee de atrás hacia delante, y entiende las cosas alrevés.

El selectivo. Ve el índice y selecciona los 2 o 3 artículos que más le interesan y los lee.

El cómico. Sólo lee los artículos que tienen algo cómico, pues es repelente a lo serio.

El seriales o el austero. Se enoja cuando ve algo cómico y comenta: “que falta de seriedad”. Es repelente al buen humor.

El comunicador. Lo va leyendo y va comentando todo al que se encuentra cerca, sea conocido o desconocido.

El de segunda o el repetidor. Lee el boletín de principio a fin, señalando los artículos que más le interesan y luego les da una segunda leída a ésos.

El coleccionista egoísta. No lee los boletines pero los colecciona todos y no se los presta a nadie.

El regalador. No lee el boletín pero pide muchos y se los regala a todo mundo.

El propagandista sabio. Después de leerlo personalmente se lo recomienda a muchas personas.

El propagandista ignorante. No lo lee pero se lo recomienda a muchas personas.

La “venadita” o el casimiro. Como ve muy poquito, necesita una lupa, pero no la encuentra porque no la ve, y por lo tanto no puede leer el boletín, pero lo acaricia con cariño como leyendo con las manos.

El voceador. Lo lee en voz alta para que todos se enteren, y se ríe solo.

El sentimental. Comienza a leerlo, comienza a emocionarse, comienza a llorar y comienza a detenerse, sin avanzar nada.

El crítico constructivo. Analiza y distingue aciertos y errores, o valores y limitaciones, y envía a la redacción sus sugerencias para mejorar el boletín.

El crítico destructivo, el perales o el contreras. A todo le pone “peros” o a todo la “contra”: opina que el boletín es muy largo o muy corto, muy aburrido o muy superficial, muy serio o muy payaso, muy pesimista o muy ingenio, muy exigente o muy light.

El condicional o el pretextos. Solo lee si hay absoluto silencio, si la digestión le hizo bien, si está de buen humor, si hay buena luz y si no está nublado el cielo. Como casi nunca se dan todas estas condiciones juntas, nunca lo lee.

El olvidadizo. Llega el boletín, que lo considera como un tesoro, y lo guarda tan bien que luego no lo encuentra para leerlo. O lo presta y se le olvida a quién se lo prestó.

El disperso o tipo licuadora. Está leyendo 4 libros, 3 revistas y el boletín, al mismo tiempo. A cada uno le avanza 1 o 2 paginitas, y cambia a otro. Al final mezcla el contenido de todo.

El lector de buenos principios. Comienza a leer el boletín, y lo deja. Unos días después lo toma de nuevo, pero como ya olvidó donde iba, vuelve a comenzar desde el principio, y así sucesivamente.

El bañista. Donde mejor y más a gusto lee, es ahí (en casos de intestino perezoso tarda mucho en leerlo todo).

El discutidor. Lo lee y no descansa mientras no encuentra con quien discutir acerca de lo que leyó.

El discernidor. Sigue el consejo de San Pablo (1 Tes. 5, 21): “Examínenlo todo y quédense con lo bueno.

El escriba. Como el escriba del Evangelio que sabe sacar cosas nuevas y viejas, así aprovecha boletines recientes o antiguos para diversas ocasiones, como pláticas, retiros, reuniones…

El investigador. Los temas que más le interesan los profundiza con otras lecturas o dialogando con personas preparadas.

El paseador. Pasea el boletín por todas partes, pues siempre lo lleva consigo como buena compañía, pero nunca lo lee.

El horizontal. Ni de pie, ni de rodillas, ni sentado, sólo horizontalmente se acomoda para leer, pero antes de terminar la primera página se queda dormido.

El musicólogo o musicóloco. Sólo con música, movida y a buen volumen, puede leer, aunque puede ser que otros no puedan leer con música.

El sin lentes. El que cuando se decide a leer el boletín no lo hace porque no sabe donde dejó sus lentes, y los brazos no le alcanzan ya.

 

 

 

 

     
     




Comenzando por la flecha, debes llegar a la Cruz del Apostolado.
Esto simboliza que el camino para llegar a la Cruz, y sobre todo al Corazón de Jesús, que está en la Cruz,
el camino son las virtudes. ¿Qué virtudes? He aquí algunos ejemplos:

1. ACEPTACIÓN DE SÍ
2. AHORRO
3. ALEGRÍA
4. AMABILIDAD
5. AMISTAD
6. AMOR
7. AUTENTICIDAD, COHERENCIA
8. BONDAD
9. CELO APOSTÓLICO
10. COMUNICACIÓN
11. CONSTANCIA
12. CONVERSIÓN
13. CORRECCIÓN FRATERNA
14. CREATIVIDAD
15. DELICADEZA DE CONCIENCIA
16. DESCANSO
17. DIÁLOGO
18. DILIGENCIA, LABORIOSIDAD
19. DISCRECIÓN
20. DOMINIO
21. ENTUSIASMO
22. ESCUCHA
23. ESFUERZO
24. ESPERANZA
25. ESTUDIO
26. FE
27. FIDELIDAD
28. FORTALEZA
29. FRANQUEZA
30. GENEROSIDAD

 

31. GRATITUD
32. HONRADEZ
33. HUMILDAD
34. INDIGNACIÓN
35. JUSTICIA
36. LIBERTAD
37. LIMPIEZA
38. MANSEDUMBRE
39. MISERICORDIA
40. OBEDIENCIA
41. ORACIÓN
42. ORDEN
43. PACIENCIA
44. PAZ
45. PERDÓN
46. PRUDENCIA
47. RESPONSABILIDAD
48. SABIDURÍA
49. SACRIFICIO
50. SENCILLEZ
51. SERENIDAD
52. SERVICIALIDAD
53. SILENCIO
54. SINCERIDAD
55. SOLIDARIDAD
56. TEMOR DE DIOS
57. TEMPLANZA
58. UNIDAD
59. VERDAD
¿Cuáles practicas y cuáles no? Proponte adquirir estas virtudes, a base de oración y de esfuerzo, para que llegues a conocer-amar la anchura y la profundidad del interior del Corazón de Jesús.